Entre los escombros de lo que una vez creí ser, me despierto,
Todo fueron vanas ilusiones y abro los ojos ante la cruda insignificancia
Herida y sin fuerzas me levanto entre los restos y
un gato negro y herido me mira fijamente desde la otra esquina
Tentada por sus penetrantes ojos amarillos me acerqué
Y de su veneno mortal me intentó inyectar y luchamos ambos sin apenas fuerzas
¡Y del pescuezo fuertemente lo agarré y lancé al vacío a la tentadora muerte!!!
Las sombras se ríen de mi ego malditamente herido
Ya no existen velas que me den fuerzas, no existe caballero del cual anhele una maldita caricia
Ya no existe un dulce hogar que me acune en mis noches de frío, ni mano que consuele mi dolor
Porque entendí que aprendo con los daños y no con los efímeros e insignificantes años
Envuelta en un manto de apatía una chispa de esperanza se enciende
Y acechada por la negra e insidiosa depresión veo la carencia de significados y ahí seguiré vagando
¡Entre falsos y ególatras dioses yo me reiré de ellos y me reiré de mi misma!!!